Sin vigilancia continua por estamentos educativos, se
desarrollan los primeros encuentros del programa. Jóvenes interesados en las
nuevas miradas que se puedan proponer a partir del encuentro y la construcción,
reunidos en un mismo espacio sin límites para crear.
Aparentemente una de las limitaciones fundamentales a la
hora de construir espacios propositivos es la falta de un panorama que
demuestre que hay formas diferentes de hacer las cosas.
Cada integrante puede ser el constructor de su propia
realidad, diseñando espacios de encuentro aptos para cualquier integrante de la
comunidad.
Los lugares de encuentro pueden ser diversos y proponer dinámicas
diferentes, cada lugar que permite una interacción reflexiva se puede asumir
como un lugar de encuentro, el cuerpo, la ciudad, los centros de oración y los
nuevos planos virtuales de interacción.
Una generación que quiere proponer cambios a través de la
pregunta por los lugares donde nos encontramos a desarrollar diferentes
actividades, esperando ejercer el pensamiento reflexivo para integrarlas de una
forma diferente, el arte puede ser una forma diferente para generar cambios en
la forma en que asumimos el pensamiento.


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